viernes, 24 de abril de 2020

Las autenticas vikingas no llevan casco



Pero yo tuve que madurar, deprisa, una vez que mi madre falleció. Decidí que las emociones eran peligrosas. Los únicos sentimientos que experimentaba eran el miedo y la tristeza, que se parecen mucho a las náuseas. Así que mejor no sentir nada en absoluto. Dentro de mí se produjo una rara especie de endurecimiento, una calcinación y ahí se acabó todo.

Grave error Alice, grave error…

SINOPSIS
Alice Ray tiene 37 años. Dentista, esposa y madre, no puede negar su obsesión por el orden. Además, necesita tenerlo todo bajo control, y eso que dos hijos maravillosamente desobedientes y un marido que tiende a pasarse los días “trabajando” en el sofá no se lo ponen demasiado fácil. En realidad, y aunque le cueste admitirlo, Alice está al borde de un ataque de nervios. 

Después de un fin de semana especialmente nefasto, su hermana Melissa le propone un plan al que la estresada Alcie no puede resistirse: pasar unos días de descanso, alejada de la rutina… Y, aunque Alice no se ha fiado nunca demasiado de su excéntrica hermana, esta vez se deja llevar sin hacer demasiadas preguntas. La sorpresa será que el destino no es un relajante y lujoso spa, sino una remota isla de Dinamarca, donde les espera un duro taller de supervivencia y entrenamiento siguiendo las costumbres ancestrales de los vikingos. 

Aterida, hambrienta y exhausta, Alice duda entre asesinar a su hermana lentamente o salir huyendo del dichoso taller hasta que, en mitad de esas arduas tareas, de pronto también descubrirá las bondades de la filosofía hygge, esa forma de vida tan propia de los nórdicos que persigue el bienestar con el disfrute de las pequeñas cosas. Es entonces cuando Alice comienza a reconocer sus verdaderos problemas y a comprender que necesitará todo el valor de los aguerridos vikingos si quiere superarlos, pero también la placidez y el sosiego del hygge para convertirse en una mujer realizada y feliz.

***

La verdad es que esta historia iba a formar parte de la sección de reseñas express ya que es un ebook y no es una novela muy extensa, no obstante, he decidido que merece la pena dedicarle más tiempo y sacar a la luz todo lo que Las auténticas vikingas no llevan casco lleva dentro. Esta vez cómo he llegado a él es distinto a los demás libros en formato digital, esta novela la he conseguido gracias a Edición Anticipada que me la ha cedido para poder hacerosla llegar mediante esta reseña. La verdad es que este ebook lo tengo de hace bastante tiempo en la aplicación pero hasta la semana pasada no me decidí a empezarlo y menos mal que lo hice porque con él me he divertido bastante.

El libro comienza con un prólogo que, en un principio, resulta bastante extraño. Tras esto, conocemos a Alice Ray que se encuentra en un congreso de odontología en el cual participa en una mesa redonda. Aunque la mujer no acaba de estar cómoda ya que no es muy dada a la socialización, se ha esforzado mucho para conseguir tal reconocimiento en su trabajo, por eso está contenta. Alice está casada y tiene dos hijos a los que adora pero no es muy de demostrarlo y en cuanto a su marido Greg… le tolera y sigue con él principalmente por los niños; además, no es que tenga muchos amigos (por no decir algún amigo) y la relación con su familia es bastante fría. La protagonista es contenida, como ya he comentado, no muestra mucho sus sentimientos más profundos y, las pocas veces que lo ha hecho, el resultado ha sido explosivo.

Tengo muchas emociones negativas enterradas en el jardín trasero. Pero mi desenmarañamiento de emociones privado me lleva a pensar que quizá, solo quizá, podría estar perdiendo un poco los nervios.

Resulta que Alice se emborracha tras la jornada de congreso y amanece desnuda en una habitación de hotel recordando a penas haber bailado con un hombre y haberlo besado, por lo que se siente culpable y en tal mal estado que tiene que ir a recogerla su hermana Melissa.

Helen Russell, autora del libro
Las dos hermanas son como el ying y el yang: Melissa es muy chapada a la antigua, no “cree” en la tecnología y es muy crítica con la comodidad de la vida actual. Ella vive en un campo con cero facilidades tecnológicas (el microondas que Alice le regaló lo usa de armario) y su vida es un poco más… libre digamos. Cuando las dos llegan a casa de Alice, tras dos días, su casa es un desastre y, tras reflexionar, la mujer se da cuenta de que la idea de matrimonio que ella tenía no se parece en nada a la que tiene ante sí: un marido vago, un poco machista, su nula vida social… Por todo esto, Melissa le propone una escapada juntas que aunque le cuesta aceptar, la palabra “spa” le ayuda con su decisión.

La sorpresa para Alice es cuando descubre que su escapada tiene poco de spa, resulta ser un retiro vikingo en un pueblo perdido de Dinamarca donde su monitor Magnus, desde el primer día les hace sufrir con sus ejercicios descalzas al aire libre. El hombre les anuncia las 7 etapas de entrenamiento vikingo por las que van a tener que pasar:
  1. Refugio.
  2. Búsqueda de alimento en la naturaleza.
  3. Artesanía.
  4. Armas.
  5. Construir barcos.
  6. Navegación.
  7. Berserking (un encuentro consigo mismo en la naturaleza).
Aparte de Melissa, sus compañeras de retiro son Tricia (habituada a los retiros, trabaja en radio pero la lió mucho gracias al alcohol) y Margot (una repipi y sabelotodo pero con buen corazón). Las cuatro mujeres van pasando por las siete etapas con muchas penurias (aunque Margot no tanto ya que es diestra en la mayoría de las actividades que tienen que realizar). Me gustaría destacar un ejercicio que les manda Magnus que tiene bastante efecto ya avanzada la historia: escribir una carta a su futuro “yo”. Aunque al principio a Alice le cuesta, luego la escritura sale sola; me parece un ejercicio muy bueno que te hace darte cuenta de los cambios que se producen en uno mismo y te permite reírte de las dificultades que tenías y aprender sobre lo que ya las circunstancias te han enseñado (quizá la cuarentena sería un buen momento para realizar un ejercicio así, ¿no creeis?).

Conforme avanza la aventura, las mujeres van conociéndose a sí mismas y las unas a las otras. Además, las circunstancias hacen que Inge, la mujer maravilla de Magnus, acabe siendo unos días su monitora lo que les permite, de alguna manera, que su transformación interior sea más fluida. La semana sigue su curso hasta que un día, tras varias cervezas, Alice se suelta la lengua y la caga profundamente con Melissa y Tricia quienes hacen piña y la dejan de lado. No obstante, las actividades vikingas suponen una gran experiencia para Alice que reflexiona sobre su vida y una de las máximas vikingas: la honestidad.

En cuanto al lenguaje es, en general, sencillo aunque se usan muchos términos vikingos y extraños, siempre te ofrecen el significado de estos ya sea en notas al final del libro o por palabras de algún personaje. Se nota que existe un trabajo de documentación sobre todas las artes y actividades que llevan a cabo las mujeres en el retiro, sobre la cultura vikinga, sobre odontología… El libro se lee bastante rápido ya que el lenguaje es bastante fluido y las historia no se hace pesada en ningún momento.

Para finalizar diré que, aunque me ha costado un poco empezar, me lo he pasado muy bien con este libro ya que aunque podría considerarse que tiene una trama de autoayuda (temática que detesto) y autoreflexión es bastante fresco y no cae en topicazos ni situaciones de pensar aburridas. Recomiendo este libro para pasar un rato agradable y divertido y en cuanto a su calificación le pondría un 8 por todo lo dicho anteriormente.

Nos leemos pronto!

Saludos!
Gone Viking by Helen Russell
Las auténticas vikingas no llevan casco. Helen Russell.


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