Pero yo tuve que madurar, deprisa, una vez que mi madre falleció. Decidí
que las emociones eran peligrosas. Los únicos sentimientos que
experimentaba eran el miedo y la tristeza, que se parecen mucho a las
náuseas. Así que mejor no sentir nada en absoluto. Dentro de mí se
produjo una rara especie de endurecimiento, una calcinación y ahí se
acabó todo.
Grave error Alice, grave error…
SINOPSIS
Alice Ray tiene 37 años. Dentista,
esposa y madre, no puede negar su obsesión por el orden. Además,
necesita tenerlo todo bajo control, y eso que dos hijos maravillosamente
desobedientes y un marido que tiende a pasarse los días “trabajando” en
el sofá no se lo ponen demasiado fácil. En realidad, y aunque le cueste
admitirlo, Alice está al borde de un ataque de nervios.
Después de un fin de semana
especialmente nefasto, su hermana Melissa le propone un plan al que la
estresada Alcie no puede resistirse: pasar unos días de descanso,
alejada de la rutina… Y, aunque Alice no se ha fiado nunca demasiado de
su excéntrica hermana, esta vez se deja llevar sin hacer demasiadas
preguntas. La sorpresa será que el destino no es un relajante y lujoso
spa, sino una remota isla de Dinamarca, donde les espera un duro taller
de supervivencia y entrenamiento siguiendo las costumbres ancestrales de
los vikingos.
Aterida, hambrienta y exhausta, Alice
duda entre asesinar a su hermana lentamente o salir huyendo del dichoso
taller hasta que, en mitad de esas arduas tareas, de pronto también
descubrirá las bondades de la filosofía hygge, esa forma de vida tan
propia de los nórdicos que persigue el bienestar con el disfrute de las
pequeñas cosas. Es entonces cuando Alice comienza a reconocer sus
verdaderos problemas y a comprender que necesitará todo el valor de los
aguerridos vikingos si quiere superarlos, pero también la placidez y el
sosiego del hygge para convertirse en una mujer realizada y feliz.
***
La verdad es que esta historia iba a
formar parte de la sección de reseñas express ya que es un ebook y no es
una novela muy extensa, no obstante, he decidido que merece la pena
dedicarle más tiempo y sacar a la luz todo lo que Las auténticas vikingas no llevan casco
lleva dentro. Esta vez cómo he llegado a él es distinto a los demás
libros en formato digital, esta novela la he conseguido gracias a
Edición Anticipada que me la ha cedido para poder hacerosla llegar
mediante esta reseña. La verdad es que este ebook lo tengo de hace
bastante tiempo en la aplicación pero hasta la semana pasada no me
decidí a empezarlo y menos mal que lo hice porque con él me he divertido
bastante.
El libro comienza con un prólogo que,
en un principio, resulta bastante extraño. Tras esto, conocemos a Alice
Ray que se encuentra en un congreso de odontología en el cual participa
en una mesa redonda. Aunque la mujer no acaba de estar cómoda ya que no
es muy dada a la socialización, se ha esforzado mucho para conseguir tal
reconocimiento en su trabajo, por eso está contenta. Alice está casada y
tiene dos hijos a los que adora pero no es muy de demostrarlo y en
cuanto a su marido Greg… le tolera y sigue con él principalmente por los
niños; además, no es que tenga muchos amigos (por no decir algún amigo)
y la relación con su familia es bastante fría. La protagonista es
contenida, como ya he comentado, no muestra mucho sus sentimientos más
profundos y, las pocas veces que lo ha hecho, el resultado ha sido
explosivo.
Tengo muchas emociones negativas enterradas en el jardín trasero.
Pero mi desenmarañamiento de emociones privado me lleva a pensar que
quizá, solo quizá, podría estar perdiendo un poco los nervios.
Resulta que Alice se emborracha tras
la jornada de congreso y amanece desnuda en una habitación de hotel
recordando a penas haber bailado con un hombre y haberlo besado, por lo
que se siente culpable y en tal mal estado que tiene que ir a recogerla
su hermana Melissa.
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| Helen Russell, autora del libro |
Las dos hermanas son como el ying y el
yang: Melissa es muy chapada a la antigua, no “cree” en la tecnología y
es muy crítica con la comodidad de la vida actual. Ella vive en un
campo con cero facilidades tecnológicas (el microondas que Alice le
regaló lo usa de armario) y su vida es un poco más… libre digamos.
Cuando las dos llegan a casa de Alice, tras dos días, su casa es un
desastre y, tras reflexionar, la mujer se da cuenta de que la idea de
matrimonio que ella tenía no se parece en nada a la que tiene ante sí:
un marido vago, un poco machista, su nula vida social… Por todo esto,
Melissa le propone una escapada juntas que aunque le cuesta aceptar, la
palabra “spa” le ayuda con su decisión.
La
sorpresa para Alice es cuando descubre que su escapada tiene poco de
spa, resulta ser un retiro vikingo en un pueblo perdido de Dinamarca
donde su monitor Magnus, desde el primer día les hace sufrir con sus
ejercicios descalzas al aire libre. El hombre les anuncia las 7 etapas
de entrenamiento vikingo por las que van a tener que pasar:
- Refugio.
- Búsqueda de alimento en la naturaleza.
- Artesanía.
- Armas.
- Construir barcos.
- Navegación.
- Berserking (un encuentro consigo mismo en la naturaleza).
Aparte de Melissa, sus compañeras de
retiro son Tricia (habituada a los retiros, trabaja en radio pero la lió
mucho gracias al alcohol) y Margot (una repipi y sabelotodo pero con
buen corazón). Las cuatro mujeres van pasando por las siete etapas con
muchas penurias (aunque Margot no tanto ya que es diestra en la mayoría
de las actividades que tienen que realizar). Me gustaría destacar un
ejercicio que les manda Magnus que tiene bastante efecto ya avanzada la
historia: escribir una carta a su futuro “yo”. Aunque al principio a
Alice le cuesta, luego la escritura sale sola; me parece un ejercicio
muy bueno que te hace darte cuenta de los cambios que se producen en uno
mismo y te permite reírte de las dificultades que tenías y aprender
sobre lo que ya las circunstancias te han enseñado (quizá la cuarentena
sería un buen momento para realizar un ejercicio así, ¿no creeis?).
Conforme avanza la aventura, las
mujeres van conociéndose a sí mismas y las unas a las otras. Además, las
circunstancias hacen que Inge, la mujer maravilla de Magnus, acabe
siendo unos días su monitora lo que les permite, de alguna manera, que
su transformación interior sea más fluida. La semana sigue su curso
hasta que un día, tras varias cervezas, Alice se suelta la lengua y la
caga profundamente con Melissa y Tricia quienes hacen piña y la dejan de
lado. No obstante, las actividades vikingas suponen una gran
experiencia para Alice que reflexiona sobre su vida y una de las máximas
vikingas: la honestidad.
En cuanto al lenguaje es, en general,
sencillo aunque se usan muchos términos vikingos y extraños, siempre te
ofrecen el significado de estos ya sea en notas al final del libro o por
palabras de algún personaje. Se nota que existe un trabajo de
documentación sobre todas las artes y actividades que llevan a cabo las
mujeres en el retiro, sobre la cultura vikinga, sobre odontología… El
libro se lee bastante rápido ya que el lenguaje es bastante fluido y las
historia no se hace pesada en ningún momento.
Para finalizar diré que, aunque me ha
costado un poco empezar, me lo he pasado muy bien con este libro ya que
aunque podría considerarse que tiene una trama de autoayuda (temática
que detesto) y autoreflexión es bastante fresco y no cae en topicazos ni
situaciones de pensar aburridas. Recomiendo este libro para pasar un
rato agradable y divertido y en cuanto a su calificación le pondría un 8
por todo lo dicho anteriormente.
Nos leemos pronto!
Saludos!

Las auténticas vikingas no llevan casco. Helen Russell.


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