lunes, 4 de marzo de 2019

El diván de Becca


-¿David? ¿Quién diablos es David, Becca? (…) David te dejó, y te juro que al lado de este morenazo de ojos verdes, David se queda en un pokémon de primera generación. Haz el favor de despertarte y vivir. (…)
-Tienes que intentarlo. El pasado siempre va a estar ahí, nadie va a robarte tus recuerdos, pero tienes que vivir las aventuras que la vida te depare. Prométenos que vas a abrirte con Axel.


Ajam. Interesante…

SINOPSIS
Tras varias exitosas intervenciones en Gran Hermano como psicóloga de apoyo a los concursantes, y convertida en trending topic en Twitter, el director de la productora le ofrece a Becca Ferrer la oportunidad de su vida: un programa propio con el que recorrerá España tratando fobias inverosímiles y extremas con sus sorprendentes métodos. Se trata de El diván de Becca.
Al mismo tiempo, su novio decide cortar la relación tras cinco años juntos. Destrozada, Becca ve en el programa la ocasión dorada para huir de la tristeza y comenzar de nuevo. Lo que no esperaba era conocer a Axel. Y sobre todo, lo que no esperaba era sentir esa atracción tan poderosa hacia un hombre rudo, borde y perdonavidas… el único capaz de salvarla del peligro que se cierne sobre ella.
¿Qué le pasa a Becca? Quizá tanto tratar fobias ajenas ha hecho que olvide que con el amor no se juega…




Llegué a este libro por casualidad, buscando un par de libros de bolsillo de temática romántica – humor con los que poder reengancharme a la lectura ya que la había dejado un poco de lado. Al final compré los libros iniciales de dos trilogías y uno fue El diván de Becca. Comencé a leerlo cuando tuve un poco tiempo y la verdad es que empieza de una manera que, si te gusta este género, te engancha. La novela comienza detrás del cristal del confesionario de Gran Hermano, donde trabaja nuestra protagonista Becca. No soy fan de este tipo de programas (si exceptuamos las dos primeras ediciones) pero no voy a negar que el hecho de que el libro comience ubicándose aquí ya te augura alguna sonrisa ya que en teoría (al menos las ediciones que yo he visto) Gran Hermano significa de alguna manera ciertos momentos de risas.

Así pasa el primer capítulo, contando las excentricidades de Becca en su trabajo como parte del grupo de psicólogos de Gran Hermano. Después la novela empieza ahondar más en la protagonista, cómo le ofrecen un nuevo trabajo, su desastrosa vida amorosa…. Tras esto, la verdad es que dejé un poco de lado el libro. Quizá porque pensé que era muy típico, el chico abandona a la chica bla, bla, bla. No obstante, cuando me apeteció retomar la lectura me di cuenta que para nada era la típica historia de amor y desamor.

Becca es una mujer que tiene una curiosa manera de ayudar a sus pacientes y quizá tenga que ver con las situaciones tan rocambolescas en las que sin querer se ve metidas, con las personas que la rodean o con su (hasta ahora) manera tan clásica de ver el mundo y el amor. No obstante, es una persona decidida y, aunque otras personas no opinen lo mismo, está segura de su trabajo y del trato que reciben sus pacientes.
Durante la novela se rodea constantemente de su equipo de rodaje formado por Ingrid cuyo trabajo se centra en la imagen de Becca ante las cámaras (maquillaje, vestimenta…), Bruno (cámara) y Axel, el impenetrable Axel (cámara, edición…). Becca siempre habla bien de Ingrid, la describe como una persona simpática, amable, alguien a quien considerar una buena amiga, no obstante, noto que tiene un papel semi-invisible en la historia. Tiene sus momentos y su qué con el asunto con Bruno pero al final del libro apenas recuerdas que ha estado presente desde el momento en que la caravana de El diván de Becca empezó a rodar.

Bruno es un poco más de lo mismo que Ingrid, apenas recibe importancia durante el libro. Es comprensible que la historia se centre en los dos protagonistas y las situaciones y pacientes con los que lidian pero, ya que Ingrid y Bruno están casi siempre presentes quizá deberían tener un algo más (quizá en las siguientes partes ocurra). Y Axel… Axel es otra historia que contar. A Axel lo describen como una especie de semi-Dios hablando en términos físicos, no obstante, como persona deja bastante que desear. Desde el inicio deja entrever que la historia de Becca se va a entrelazar de alguna manera con la suya pero yo no dejaba de pensar: “por favor, que no sea así” ¿Por qué? Porque Axel es una persona por la que en ningún momento he podido sentir simpatía. Realmente aún no conocemos a Axel, en este libro se sabe muy poco de él, de porqué es así tan cerrado, tan… repelente (aunque tenga sus momentos) pero espero que en las siguientes partes de la trilogía le conozcamos un poco más y comprendamos (cuerpo aparte) porqué alguien como Becca tiene esa necesidad de algo más de él.

También hay otros personajes más secundarios como Carla (hermana de Becca) que aparece de vez en cuando y los pacientes. Los pacientes creo que son la guinda del pastel, sobre todo Francisco, que sea el primero me parece una idea maravillosa ya que su caso es muy divertido a la par que emocionante y augura una continuación de casos muy apetecible. Los demás pacientes tienen un desarrollo en la terapia de Becca más light pero siempre con la huella característica de la psicóloga.

Me gustaría destacar, por una parte, el momento en el que Óscar, el segundo paciente, cuenta la historia de su mejor amigo, el detonante de su fobia. Es un momento duro para el paciente que Lena Valentí transmite perfectamente al lector. Por otra parte, las diferentes terapias ocurren en diversas localizaciones geográficas de España y es algo que aplaudo. Me gusta mucho ese viaje mental a diferentes lugares y estoy deseando a qué otras ciudades o pueblos nos llevará en la segunda parte de El diván.

El lenguaje que usa la autora en el libro es bastante sencillo, utiliza muchos aspectos que te anclan a la época actual en la que se desarrolla la historia. Además, es muy dinámico de manera que conforme se va leyendo, se va devorando el libro y apenas te das cuenta de que no estás simplemente viendo una serie o leyendo una anécdota escrita por un/a amigo/a, sino que lo que tienes entre las manos es una novela divertida y adictiva de la que, antes que te des cuenta, estás deseando leer la segunda parte.
A la espera de continuar con la historia (que se queda en un punto bastante intrigante), he de decir que las expectativas que tenía por El diván de Becca eran altas y realmente no se ha quedado muy lejos y aconsejo a quien le apetezca una novela fresca y divertida empezar la terapia con Becca porque le aportará grandes momentos de risas y otros de reflexión.


No molestar. Estoy en terapia con Becca.

Saludos!

El diván de Becca. Lena Valenti 

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