Jimena, lo de hoy tiene que hacernos pensar. Y mucho. Lo que opinen los demás es un monstruo al que alimentamos con nuestra vergüenza y nuestras explicaciones y que termina por comerse nuestra vida. Si hacemos una cosa, nos criticarán por ello; si hacemos lo contrario también. Si no se puede contentar a todo el mundo, ¿por qué no intentar, al menos, complacernos a nosotros mismos? Ser felices. Y que les den por el culo.
SINOPSIS
Macarena ha conseguido poner su vida y su trabajo en orden.
Macarena ha conseguido poner su vida y su trabajo en orden.
Macarena empieza de nuevo.
Leo sigue presente… como amigo.
Y mientras Macarena vuela…
Jimena se obsesiona con el pasado de Samuel…
Adriana no puede seguir luchando contra ella misma…
Porque las canciones que fuimos se convierten en pasado.
Porque los recuerdos que seremos son el futuro.
Elísabet Benavent pone el broche de oro a Canciones y Recuerdos, una bilogía que reivindica el amor sin prejuicios externos; sin complejos internos. Seremos recuerdos habla de lo que sucede cuando nos damos cuenta de que lo que fuimos no afecta a lo que seremos. Una historia llena de risas, llantos, letras y melodías… una obra escrita para las personas valientes que se atreven a aceptarse como son.
Por si no lo sabéis, me considero una fan incondicional de Elísabet Benavent. He leído todos sus libros que han podido llegar a mis manos (me quedan unos 3 pendientes) y, obviamente, esta bilogía no iba a ser menos. De esta manera, conseguí leer Fuimos canciones (primera parte) y aunque me gustó mucho… me faltó algo. Pensé que quizá acabando el ciclo encontraría ese “algo” pero… no estoy muy segura de ello la verdad.
Seremos recuerdos nos cuenta cómo continúa la historia de los personajes que en el libro anterior nos presentó. Comenzando por Macarena que en esta segunda parte se reafirma e intenta encontrarse a sí misma al margen de todo. Me gusta mucho la evolución que vive ya que, anteriormente, me parecía una chica con una forma de actuar a veces infantil, sin tener en ocasiones muy claro lo que hace. No obstante, como ya he dicho, en esta obra sufre un cambio intrapersonal que le hace pensar más en sí misma y olvidar tanto el qué dirán, como el miedo a los demás. De esta manera consigue un cambio radical en su vida con el que encuentra lo que toda persona busca: realización personal, amor, tranquilidad…
Leo… Leo y yo al principio no congeniamos. Supongo que estaba bajo el efecto que Macarena puso sobre mí respecto a él pero hasta que no lo conoces realmente, no acabas de encontrar por qué alguien como él tiene que ser coprotagonista en esta historia. De alguna manera él también sufre una transformación pero creo que más, como ya he dicho, por la imagen que nos da de él Macarena. En un principio no sabemos si realmente es como aquel adolescente que fue o es como ahora es o trata de ser. En todo momento trata de ser un buen hombre con todas las personas forman parte del círculo de la novela y, aunque quizá sus métodos estén lejos de ser los mejores y, por mucho que en un principio yo no le aguantara, en la actualidad del libro, hace lo mejor que puede y consigue
Leo… Leo y yo al principio no congeniamos. Supongo que estaba bajo el efecto que Macarena puso sobre mí respecto a él pero hasta que no lo conoces realmente, no acabas de encontrar por qué alguien como él tiene que ser coprotagonista en esta historia. De alguna manera él también sufre una transformación pero creo que más, como ya he dicho, por la imagen que nos da de él Macarena. En un principio no sabemos si realmente es como aquel adolescente que fue o es como ahora es o trata de ser. En todo momento trata de ser un buen hombre con todas las personas forman parte del círculo de la novela y, aunque quizá sus métodos estén lejos de ser los mejores y, por mucho que en un principio yo no le aguantara, en la actualidad del libro, hace lo mejor que puede y consigue
ganarse el respeto y cariño de lectores como yo.
Pero no todo gira sólo alrededor del amor. Como vemos en todos los libros de la autora, la amistad juega un papel muy importante, tanto como en la vida real. Aquí destaca el papel de Jimena y Adriana que también luchan sus propias cruzadas y suponen un reflejo de, desgraciadamente, una parte de la población actual que rechaza cualquier situación que salga de los estándares tradicionales. Adriana es la parte más tradicional de esta obra y, como todas, al final acaba aceptando su situación y rompiendo con todo lo que le ate a un pasado en el que no podía ser ella misma y disfrutar de su vida, el amor y su sexualidad. Jimena creo que es un poco lo contrario; parece ser una mujer moderna con una mentalidad abierta pero cuando a ella le toca realmente enfrentarse a algo nuevo, el miedo se apodera de ella y no la deja ni preguntar ni entender. De alguna manera, aquí veo reflejadas a aquellas personas que creen que son muy liberales en todos los sentidos, que aceptan a todo el mundo sin importarles su pensamiento, raza, orientación sexual…sin embargo, cuando cualquiera de estas situaciones les afecta a ellos… la cosa cambia.
Este trío de mujeres se ven en situaciones personales muy difíciles que, gracias a la amistad que les une, les permite compartirlas y que sean menos dolorosas. Y, aunque en un principio, cada una huye y se esconde en su propio mundo, al final saben que sin las otras el mundo no funciona igual.
Me gustaría destacar, hablando de las experiencias que viven Maca, Jimena y Adriana el momento en que van a la lectura de cartas. Es un momento bastante aleatorio pero que sirve como recapitulación de todo lo acontecido hasta ahora a las tres y es una especie de “spoiler” de lo que está por venir. De alguna manera sirve para que las chicas empiecen a construirse su propio destino y a aceptar que las cosas malas y buenas a veces vienen de la mano y es necesario superar unas para poder disfrutar plenamente de las otras.
“Por más que sintiera cosquillas en el estómago por ese nuevo hombre que empezaba a descubrir en él, tenía novia, estaba construyendo su vida sin mí y era feliz. Y no deseaba otra cosa para él que la felicidad. Quizá ahí estaba el truco…”.
Como en las demás obras, Elísabet Benavent nos pone en situaciones tan… digamos fuertes que realmente te chocan, te afectan y trata tan bien sus personajes que sientes lo que ellos sienten en tus propias carnes. Un ejemplo es el momento de la conversación subida de tono que mantiene Macarena… uf. Empiezas leyendo con tranquilidad como van sucediendo las cosas pero acabas a tal velocidad imaginando, deseando llegar al final, pensando en cada segundo en el momento en que la burbuja en la que se halla Maca explote pero… ¿será antes o después del clímax? La verdad es que te metes por completo en la piel de Maca (guardando las distancias) y hasta empiezas a sentir el cosquilleo de lo prohibido e inmoral pero placentero y deseable al 100%. Y al final… te deja con la miel en los labios, pensando si todo era una “práctica de ayuda” a Maca o realmente no. No obstante, aún con la duda y esa sensación agridulce, la autora da un giro y te mete de cabeza en una situación que te hace olvidar por un momento lo que acaba de ocurrir. ¿Qué pasa con Adriana?
Pero en el fondo lo sabes. Tanto dónde está Adriana como lo que acaba de pasar a Leo.
Otra situación en la que te metes en la piel de Macarena y realmente empiezas a sentir la rabia de la injusticia subiendo lentamente es durante el viaje a México- La discusión con Pipa y Candela da tanta rabia… menos mal que como dicen “el tiempo pone a cada uno en su lugar”. Aunque la autora resuelve la situación de una manera bastante curiosa de manera que la rabia va convirtiéndose en sonrisa conforme empiezan a volar canapés.
“Deja, por favor, de dar más valor a lo que ellos opinan. Deja de cederles el control”.
Poniendo sobre la mesa los dos libros de la bilogía, en Seremos recuerdos para mí, el tema más importante que se trata es que no hay que darle importancia al qué dirán. Cada persona va a tener su opinión de lo que hagamos: unos opinarán con maldad, otros no; unas opiniones nos importarán menos y otras más porque vendrán de personas cercanas, familiares, amigos… pero sinceramente (y aunque pocas veces me aplique el cuento) creo que Maca y Leo hacen lo mejor que podrían haber hecho: ignorar todo. Algo muy importante que las personas en general no entienden es que muchas veces, con las decisiones que tomamos somos conscientes de que son errores, de que hay una gran posibilidad de que todo salga mal pero ¿es que acaso no tenemos derecho a equivocarnos? Leo y Maca decidieron “equivocarse” como yo alguna vez en mi vida y, aunque al final, cuando ves que es un error, la gente te dice “Te lo dije”, “Ya lo sabía”… tú te sientes bien y realizada: sabías que iba a ser un error pero, ¿por qué dejar de vivir algo bueno porque haya un gran porcentaje de posibilidad de que salga mal? A veces puede salir bien, como con Maca y Leo.
Como siempre, Elísabet Benavent utiliza un lenguaje muy característico suyo, sencillo y muy real sin ser vulgar. Cada personaje tiene una manera de expresarse y sentir sin tapujos, creándoles una personalidad que les da vida. Y, comparado con Fuimos canciones todo se desarrolla de manera más dinámica y ligera creándote poco a poco la necesidad de leer y leer y leer.
Volviendo sobre el principio comentaba que me faltaba algo en esta novela y… no sabría decir qué es pero hay algo que en otros títulos de la autora sí existía pero en este no llego a encontrarlo. Otros de sus libros me han parecido magníficos y me han tenido enganchada sin dejar de leer horas, días…, no obstante, esta bilogía, aunque me ha gustado mucho, no me ha enganchado tanto y, al final, te deja un podría haber sido más que no acabo de entender, pero si algún día lo hago os lo haré saber.
Sin embargo, Seremos recuerdos es 100% recomendable y sigo deseando que llegue a mis manos otra obra de Elísabet Benavent para disfrutar tanto como siempre.
Saludos!
Seremos recuerdos. Elisabet Benavent

No hay comentarios:
Publicar un comentario