viernes, 12 de octubre de 2018

Instant Karma


SINOPSIS
¿Alguna vez te has sentido solo a pesar de estar rodeado de gente? ¿Tan diferente como un gato en un mundo de perros?
Rin se siente así todo el tiempo. Como si viviera en un mundo al que no pertenece, como si los demás hablaran en un idioma que él no es capaz de comprender y como si fingir fuera la única manera de encajar. Por eso, a veces, sin moverse del sitio, viaja a su pequeño planeta donde todo es circular, tan diminuto como el asteroide B612 e igual de recóndito. Allí todo es como debería ser, no necesita a nadie más.
Cuando Via irrumpe en su planeta llevada por el karma, arrasando con toda lógica y estabilidad, Rin piensa que se trata de un huracán de categoría cinco. Pero lo que Rin no sabe es que de las peores catástrofes pueden surgir los mejores milagros. Y es que a veces no es necesario ser etiquetado de diferente para serlo.
Dos piezas destinadas a no encajar, de puzles distintos, acabarán formando una imagen nueva donde la única regla es que no hay reglas.”


Desde el prólogo es una historia que llama la atención, que insta a seguir leyendo. Partiendo de frases de diferentes personajes célebres, la autora va combinando las perspectivas de dos protagonistas que desde casi el principio llegan a lo más hondo.

“Así es como se sentía Rin todo el tiempo, como si fuera un marciano en un planeta desconocido. Lo peor era que no sabía cómo volver a casa”.

Rin es un chico que, aunque podría decirse que es diferente, creo que muchos de nosotros, en algún momento nos hemos podido identificar con él. Lo único que puede diferenciarnos de él es la etiqueta “Asperger” que porta.

“-Un clavo saca otro clavo-. Le dijo Ana.
-¿No se puede simplemente sacar un clavo con un destornillador o algo y taponarlo para que no quepan más clavos? (…)
-Todos los caminos llevan a Roma pero ¿cómo sales de Roma? Y ¿Si no quiero ir a Roma?
¿Estoy obligada?
-¿Qué tiene que ver Roma con los clavos?
-Roma es el amor.”

Via es una simpática y ávida joven a la que el karma le juega una mala pasada y se ve en busca de una misión “kármica” para conseguir encontrarse a sí misma.

A través del hilo del llamémosle destino, universo, o karma, los dos se conocen y empiezan a descubrir más sobre la vida. Es una historia tierna que muestra cómo interpretar nuestro mundo y el de los demás, cómo no prejuzgar al otro solo porque parezca diferente.

El estilo de la novela es sencillo aunque Rin, debido a su manera de ver y sentir, hay ocasiones en que sus divagaciones llegan a asuntos técnico o científicos no comprensibles para todos. No obstante, tras conocerle, estos aspectos dejan de ser importantes y no suponen un impedimento para seguir adelante. De todos modos, y aunque la historia me ha fascinado, la lectura me ha resultado un poco ardua, me ha costado más de lo normal ir avanzando y por más que leía, parecía que nunca llegaría al desenlace de la historia.

En esta novela se suceden diversas situaciones que no es que mantengan al lector en tensión, pero sí hacen que el corazón se encoja y desee que todo pase y nuestros protagonistas sigan siendo tan mágicos como hasta entonces, como es el tema de Emmy, esa chica tan “normal” a la que, personalmente, no tengo mucho cariño y me da mucha rabia su manía de cambiar a Rin. Creo que cada uno es como es con sus virtudes y sus defectos y, si alguien cercano a nosotros intenta cambiarnos, esa persona no merece la pena.

Por otra parte, a falta de entre 200 y 300 páginas para el final, la historia adquiere un cariz que se incrusta en lo más hondo del lector. Tanto Via y Rin juntos como por separado, nos muestran la inocencia de enfrentarse al mundo con lo poco que se tiene con optimismo (Vía) o sin él (Rin). Este libro lo recomiendo mucho ya que en ningún momento he sentido que perdía el tiempo con él, ni me he aburrido ni he podido dejar de leer.

Sí que me gustaría dejar constancia de que no me gusta el título escogido para el libro. Instant karma es un título que llama la atención, pero, aunque el libro sí que trata temas relacionados con el karma, me parece un nombre demasiado insulso e insípido para una historia tan bonita y con tanto contenido y tanto que enseñar.

Saludos!



Instant karma. Wendy Davies

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