miércoles, 26 de junio de 2019

Tres maneras de volcar un barco


Para entonces yo ya había decidido, como habría hecho cualquier persona normal, que detestaba navegar y que no quería tener nada más que ver con esa actividad. Pero le había dado a Jane, la tía abuela de Julie, mi palabra de que iba capitanear su barco, y no me gustaba la idea de admitir que la había engañado ni quería dejarla tirada.

Ay Chris... Donde te metes...


SINOPSIS
Chris Stewart se hizo célebre con la publicación de Entre limones, el divertidísimo relato de un joven inglés que, con tal de no vestir traje y acudir a una oficina, se gastó todos sus ahorros en la compra de un ruinoso cortijo en las Alpujarras granadinas. El libro se convirtió en un fenómeno editorial, hasta el punto de que, junto con los dos volúmenes siguientes – El loro en el limonero y El club de admiradores de los almendros en flor (aún inédito en castellano) -, suman más de un millón de ejemplares vendidos en Inglaterra y más de 400 mil en España.

En esta ocasión, Stewart comparte con el lector una de las experiencias más insólitas de una vida ya de por sí asombrosa. Todo comienza de forma fortuita cuando una amiga le ofrece un trabajo tentador: ser el patrón de un velero para navegar en las islas griegas. La propuesta parece un sueño hecho realidad, si no fuera por un pequeño inconveniente: Chris no ha navegado en su vida, ni sabe por dónde empezar. Con abundantes dosis de ingenio e hilarante autocrítica, Chris narra su iniciación a la vela, desde un neblinoso puerto de la costa inglesa hasta su particular odisea por aguas mediterráneas rumbo a la isla de Spetses. Y como guinda, una inolvidable peripecia a través del Atlántico Norte por la ruta del legendario explorador escandinavo Leif Eriksson.

El fino humor de Stewart, su facilidad para la anécdota, su tendencia a actuar movido por cierta visión idealista de la realidad, dan forma a un original y atractivo relato del mundo, el de un hombre amable que, desvinculado desde hace años de la servitud de los bienes materiales, sabe disfrutar como nadie de los pequeños y grandes placeres de la vida.


Cogí este libro de la biblioteca, de la sección de humor, dispuesta a dejar atrás las historias de amor y adentrarme en una que me hiciera reír, como (según la biblioteca) iba a ser Tres maneras de volcar un barco. Después de haberlo leído me siento bastante defraudada ya que, aunque al principio todo sucede más rápido y con una cierta gracia, conforme avanza, el libro se vuelve tedioso y aburrido a no ser que el lector sea fanático de la navegación y conozca tanto el vocabulario como las acciones y expresiones de ésta.

La historia se divide en tres partes: Una dedicada a cómo el protagonista consigue su título para ser apto para la navegación, otra que cuenta sus aventuras en las islas griegas y, la última, la más tediosa, la que cuenta todo el viaje por el Atlántico Norte.

El protagonista de la historia, como bien explica la sinopsis, es Chris, a quien nos presentan como un hombre dedicado al cuidado de sus ovejas (junto con su novia Ana) que está bastante agobiado con sus situación económica ya que el banco le niega los préstamos para seguir dedicándose a la ganadería. De manera que, cuando Julie Miller le ofrece trabajar en verano cuidando de un barco en las islas griegas, no se lo piensa dos veces y acepta el trabajo sin pensar en las consecuencias.

Chris es un chico impulsivo, con ganas de descubrir mundo y abierto a cualquier cosa. También es alguien decidido y que cuando da su palabra, cumple, por ello, en ningún momento se echa atrás con el tema del barco y comienza a leer libros de navegación básica hasta que acababa consiguiendo los títulos necesarios para navegar. No obstante, la primera vez que sube a un barco, la experiencia le parece muy aburrida y se desencanta un poco de lo que será su verano (incluso, en un principio no soporta el sonido de los barcos). Además, piensa que la navegación es peligrosa y coge miedo y desgana al asunto, sin embargo, nuestro protagonista va a sufrir un cambio en su manera de ser, actuar y pensar en todo lo referente al mar y los barcos.

Yo no tenía ni idea del peligro (…). Pensaba que si te caías a un río te ibas nadando hasta la orilla y salías, así de sencillo. No había tenido en cuenta la tremenda fuerza de las mareas, y eso en un río pequeño como el Arun. Tendía a tomarme todo el asunto a broma.

Cuando Chris va en busca del barco de su jefa Jane Joyce, lo encuentra en una especie de vertedero de barcos es un estado lamentable y destaca como Jane le pide disculpas y pone su confianza ciega en él cuando ésta se entera de lo sucedido para arreglarlo y hacerlo útil (recordemos que Chris no ha navegado en su vida y su jefa no lo sabe).

Creo que la parte más “cómica” del libro es cuando Chris contrata a dos hombres para arreglar el barco y éstos van a trabajar cuando les apetece y se van de igual manera (aunque el poco tiempo que trabajan son profesionales y lo hacen realmente bien).

En este punto Chris comienza a cambiar su manera de pensar sobre el mar y pasar tiempo sobre él, empieza a cogerle el gusto, a ver la belleza de las embarcaciones y la vida en el mar e invita a un amigo de Jane (Tim) a descubrir ese gusto que él siente y traer juntos el barco de Jane “el langostero” al punto de partida. Sin embargo, la operación resulta un desastre con el motor quemado y ni un soplo de aire.

El viaje para Jane no es muy interesante, realmente no pasa nada especial y es un viaje sin más por las islas griegas en el que Chris va aumentando sus conocimientos y destrezas y su amor por el mar. Al pasar el verano, todo vuelve a su origen y el protagonista vuelve con su pareja y sus ovejas. No obstante, Chris ya no es el mismo. Le invaden la nostalgia y el mal sabor de boca echando de menos las aventuras vividas, por ello, cuando su instructor de navegación, Tom, le ofrece un viaje de 5 meses bastante peligroso, él acepta sin pensarlo dos veces.

Este viaje comienza con un pequeño incidente predictor de lo que acontecería durante el viaje. Visitan Noruega e Islandia (donde van haciendo paradas) aunque de un sitio a otro hay muchos días duros de navegación, sobretodo en su última etapa.

He de decir que, para mí, este viaje se hace muy pesado, entre otros motivos, porque pasa varias páginas hablando sobre las diferentes aves (aburrimiento), también cuenta en más de cuatro páginas la difícil operación que era orinar en las condiciones pésimas en las que se encontraban (que intenta ser gracioso pero… no). La cuestión es que, exceptuando un par de momentos, éste viaje es bastante tedioso. Sí que es bonito, al final cuando se encuentran con un montón de delfines nadando a la par con el barco lo que provoca optimismo y buen humor en la tripulación.

Algo bueno a destacar es la sutil crítica sobre la caza de ballenas cuando se encuentran con una de ellas y como el autor deja caer que “esto (la caza) no se hace por una cuestión de supervivencia o necesidad, sino como ritual destinado a que los hombres demuestren su virilidad”.

En cuanto al lenguaje… por las expresiones tan técnicas de navegación, hay momentos que cuesta entender de lo que se habla o que están haciendo. Creo que debería molestarse más el autor en aclarar algunos vocablos o verbos. Sólo en cierto punto (muy avanzada la historia), Chris nos explica dos términos de navegación. La narración está escrita dirigida a una tercera persona, hace varias veces alusión al lector de manera que su historia la cuenta dirigida a éste. Desde el principio empieza a usar estos términos y cuesta bastante entender de lo que se habla sin tener un diccionario al lado y me choca ya que, Chris, primero no tiene idea de lo que significan estas expresiones, por ello creo que debería explicarlas al lector, sobre todo teniendo en cuenta, como ya he dicho, que se dirige a éste explícitamente.

Para concluir diré que, como comenté en un principio, cogí este libro esperando divertirme y pasar un buen rato pero, la verdad es que no me ha gustado mucho el libro ya que muchas situaciones me ha costado entenderlas y otras me han resultado aburridas y tediosas. Por todo esto, sinceramente, no lo recomiendo a no ser que seas una persona como Chris, apasionada por el mar y con conocimiento de los diferentes términos de navegación. Como nota, le doy un 3/10.

Nos leemos pronto.
Saludos!

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