sábado, 30 de marzo de 2019

Seremos recuerdos



Jimena, lo de hoy tiene que hacernos pensar. Y mucho. Lo que opinen los demás es un monstruo al que alimentamos con nuestra vergüenza y nuestras explicaciones y que termina por comerse nuestra vida. Si hacemos una cosa, nos criticarán por ello; si hacemos lo contrario también. Si no se puede contentar a todo el mundo, ¿por qué no intentar, al menos, complacernos a nosotros mismos? Ser felices. Y que les den por el culo.

Di que sí Macarena, di que sí…


SINOPSIS
Macarena ha conseguido poner su vida y su trabajo en orden.
Macarena cree que Candela es la ayudante que necesita.
Macarena empieza de nuevo.
Leo sigue presente… como amigo.
Y mientras Macarena vuela…
Jimena se obsesiona con el pasado de Samuel…
Adriana no puede seguir luchando contra ella misma…

Porque las canciones que fuimos se convierten en pasado.
Porque los recuerdos que seremos son el futuro.

Elísabet Benavent pone el broche de oro a Canciones y Recuerdos, una bilogía que reivindica el amor sin prejuicios externos; sin complejos internos. Seremos recuerdos habla de lo que sucede cuando nos damos cuenta de que lo que fuimos no afecta a lo que seremos. Una historia llena de risas, llantos, letras y melodías… una obra escrita para las personas valientes que se atreven a aceptarse como son.



Por si no lo sabéis, me considero una fan incondicional de Elísabet Benavent. He leído todos sus libros que han podido llegar a mis manos (me quedan unos 3 pendientes) y, obviamente, esta bilogía no iba a ser menos. De esta manera, conseguí leer Fuimos canciones (primera parte) y aunque me gustó mucho… me faltó algo. Pensé que quizá acabando el ciclo encontraría ese “algo” pero… no estoy muy segura de ello la verdad.

Seremos recuerdos nos cuenta cómo continúa la historia de los personajes que en el libro anterior nos presentó. Comenzando por Macarena que en esta segunda parte se reafirma e intenta encontrarse a sí misma al margen de todo. Me gusta mucho la evolución que vive ya que, anteriormente, me parecía una chica con una forma de actuar a veces infantil, sin tener en ocasiones muy claro lo que hace. No obstante, como ya he dicho, en esta obra sufre un cambio intrapersonal que le hace pensar más en sí misma y olvidar tanto el qué dirán, como el miedo a los demás. De esta manera consigue un cambio radical en su vida con el que encuentra lo que toda persona busca: realización personal, amor, tranquilidad…

Leo… Leo y yo al principio no congeniamos. Supongo que estaba bajo el efecto que Macarena puso sobre mí respecto a él pero hasta que no lo conoces realmente, no acabas de encontrar por qué alguien como él tiene que ser coprotagonista en esta historia. De alguna manera él también sufre una transformación pero creo que más, como ya he dicho, por la imagen que nos da de él Macarena. En un principio no sabemos si realmente es como aquel adolescente que fue o es como ahora es o trata de ser. En todo momento trata de ser un buen hombre con todas las personas forman parte del círculo de la novela y, aunque quizá sus métodos estén lejos de ser los mejores y, por mucho que en un principio yo no le aguantara, en la actualidad del libro, hace lo mejor que puede y consigue 
ganarse el respeto y cariño de lectores como yo.

Pero no todo gira sólo alrededor del amor. Como vemos en todos los libros de la autora, la amistad juega un papel muy importante, tanto como en la vida real. Aquí destaca el papel de Jimena y Adriana que también luchan sus propias cruzadas y suponen un reflejo de, desgraciadamente, una parte de la población actual que rechaza cualquier situación que salga de los estándares tradicionales. Adriana es la parte más tradicional de esta obra y, como todas, al final acaba aceptando su situación y rompiendo con todo lo que le ate a un pasado en el que no podía ser ella misma y disfrutar de su vida, el amor y su sexualidad. Jimena creo que es un poco lo contrario; parece ser una mujer moderna con una mentalidad abierta pero cuando a ella le toca realmente enfrentarse a algo nuevo, el miedo se apodera de ella y no la deja ni preguntar ni entender. De alguna manera, aquí veo reflejadas a aquellas personas que creen que son muy liberales en todos los sentidos, que aceptan a todo el mundo sin importarles su pensamiento, raza, orientación sexual…sin embargo, cuando cualquiera de estas situaciones les afecta a ellos… la cosa cambia.

Este trío de mujeres se ven en situaciones personales muy difíciles que, gracias a la amistad que les une, les permite compartirlas y que sean menos dolorosas. Y, aunque en un principio, cada una huye y se esconde en su propio mundo, al final saben que sin las otras el mundo no funciona igual.

Me gustaría destacar, hablando de las experiencias que viven Maca, Jimena y Adriana el momento en que van a la lectura de cartas. Es un momento bastante aleatorio pero que sirve como recapitulación de todo lo acontecido hasta ahora a las tres y es una especie de “spoiler” de lo que está por venir. De alguna manera sirve para que las chicas empiecen a construirse su propio destino y a aceptar que las cosas malas y buenas a veces vienen de la mano y es necesario superar unas para poder disfrutar plenamente de las otras.

“Por más que sintiera cosquillas en el estómago por ese nuevo hombre que empezaba a descubrir en él, tenía novia, estaba construyendo su vida sin mí y era feliz. Y no deseaba otra cosa para él que la felicidad. Quizá ahí estaba el truco…”.

Como en las demás obras, Elísabet Benavent nos pone en situaciones tan… digamos fuertes que realmente te chocan, te afectan y trata tan bien sus personajes que sientes lo que ellos sienten en tus propias carnes. Un ejemplo es el momento de la conversación subida de tono que mantiene Macarena… uf. Empiezas leyendo con tranquilidad como van sucediendo las cosas pero acabas a tal velocidad imaginando, deseando llegar al final, pensando en cada segundo en el momento en que la burbuja en la que se halla Maca explote pero… ¿será antes o después del clímax? La verdad es que te metes por completo en la piel de Maca (guardando las distancias) y hasta empiezas a sentir el cosquilleo de lo prohibido e inmoral pero placentero y deseable al 100%. Y al final… te deja con la miel en los labios, pensando si todo era una “práctica de ayuda” a Maca o realmente no. No obstante, aún con la duda y esa sensación agridulce, la autora da un giro y te mete de cabeza en una situación que te hace olvidar por un momento lo que acaba de ocurrir. ¿Qué pasa con Adriana?

Pero en el fondo lo sabes. Tanto dónde está Adriana como lo que acaba de pasar a Leo.

Otra situación en la que te metes en la piel de Macarena y realmente empiezas a sentir la rabia de la injusticia subiendo lentamente es durante el viaje a México- La discusión con Pipa y Candela da tanta rabia… menos mal que como dicen “el tiempo pone a cada uno en su lugar”. Aunque la autora resuelve la situación de una manera bastante curiosa de manera que la rabia va convirtiéndose en sonrisa conforme empiezan a volar canapés.

“Deja, por favor, de dar más valor a lo que ellos opinan. Deja de cederles el control”.

Poniendo sobre la mesa los dos libros de la bilogía, en Seremos recuerdos para mí, el tema más importante que se trata es que no hay que darle importancia al qué dirán. Cada persona va a tener su opinión de lo que hagamos: unos opinarán con maldad, otros no; unas opiniones nos importarán menos y otras más porque vendrán de personas cercanas, familiares, amigos… pero sinceramente (y aunque pocas veces me aplique el cuento) creo que Maca y Leo hacen lo mejor que podrían haber hecho: ignorar todo. Algo muy importante que las personas en general no entienden es que muchas  veces, con las decisiones que tomamos somos conscientes de que son errores, de que hay una gran posibilidad de que todo salga mal pero ¿es que acaso no tenemos derecho a equivocarnos? Leo y Maca decidieron “equivocarse” como yo alguna vez en mi vida y, aunque al final, cuando ves que es un error, la gente te dice “Te lo dije”, “Ya lo sabía”… tú te sientes bien y realizada: sabías que iba a ser un error pero, ¿por qué dejar de vivir algo bueno porque haya un gran porcentaje de posibilidad de que salga mal? A veces puede salir bien, como con Maca y Leo.

Como siempre, Elísabet Benavent utiliza un lenguaje muy característico suyo, sencillo y muy real sin ser vulgar. Cada personaje tiene una manera de expresarse y sentir sin tapujos, creándoles una personalidad que les da vida. Y, comparado con Fuimos canciones todo se desarrolla de manera más dinámica y ligera creándote poco a poco la necesidad de leer y leer y leer.

Volviendo sobre el principio comentaba que me faltaba algo en esta novela y… no sabría decir qué es pero hay algo que en otros títulos de la autora sí existía pero en este no llego a encontrarlo. Otros de sus libros me han parecido magníficos y me han tenido enganchada sin dejar de leer horas, días…, no obstante, esta bilogía, aunque me ha gustado mucho, no me ha enganchado tanto y, al final, te deja un podría haber sido más que no acabo de entender, pero si algún día lo hago os lo haré saber.

Sin embargo, Seremos recuerdos es 100% recomendable y sigo deseando que llegue a mis manos otra obra de Elísabet Benavent para disfrutar tanto como siempre.


Saludos!

Seremos recuerdos. Elisabet Benavent 

lunes, 4 de marzo de 2019

El diván de Becca


-¿David? ¿Quién diablos es David, Becca? (…) David te dejó, y te juro que al lado de este morenazo de ojos verdes, David se queda en un pokémon de primera generación. Haz el favor de despertarte y vivir. (…)
-Tienes que intentarlo. El pasado siempre va a estar ahí, nadie va a robarte tus recuerdos, pero tienes que vivir las aventuras que la vida te depare. Prométenos que vas a abrirte con Axel.


Ajam. Interesante…

SINOPSIS
Tras varias exitosas intervenciones en Gran Hermano como psicóloga de apoyo a los concursantes, y convertida en trending topic en Twitter, el director de la productora le ofrece a Becca Ferrer la oportunidad de su vida: un programa propio con el que recorrerá España tratando fobias inverosímiles y extremas con sus sorprendentes métodos. Se trata de El diván de Becca.
Al mismo tiempo, su novio decide cortar la relación tras cinco años juntos. Destrozada, Becca ve en el programa la ocasión dorada para huir de la tristeza y comenzar de nuevo. Lo que no esperaba era conocer a Axel. Y sobre todo, lo que no esperaba era sentir esa atracción tan poderosa hacia un hombre rudo, borde y perdonavidas… el único capaz de salvarla del peligro que se cierne sobre ella.
¿Qué le pasa a Becca? Quizá tanto tratar fobias ajenas ha hecho que olvide que con el amor no se juega…




Llegué a este libro por casualidad, buscando un par de libros de bolsillo de temática romántica – humor con los que poder reengancharme a la lectura ya que la había dejado un poco de lado. Al final compré los libros iniciales de dos trilogías y uno fue El diván de Becca. Comencé a leerlo cuando tuve un poco tiempo y la verdad es que empieza de una manera que, si te gusta este género, te engancha. La novela comienza detrás del cristal del confesionario de Gran Hermano, donde trabaja nuestra protagonista Becca. No soy fan de este tipo de programas (si exceptuamos las dos primeras ediciones) pero no voy a negar que el hecho de que el libro comience ubicándose aquí ya te augura alguna sonrisa ya que en teoría (al menos las ediciones que yo he visto) Gran Hermano significa de alguna manera ciertos momentos de risas.

Así pasa el primer capítulo, contando las excentricidades de Becca en su trabajo como parte del grupo de psicólogos de Gran Hermano. Después la novela empieza ahondar más en la protagonista, cómo le ofrecen un nuevo trabajo, su desastrosa vida amorosa…. Tras esto, la verdad es que dejé un poco de lado el libro. Quizá porque pensé que era muy típico, el chico abandona a la chica bla, bla, bla. No obstante, cuando me apeteció retomar la lectura me di cuenta que para nada era la típica historia de amor y desamor.

Becca es una mujer que tiene una curiosa manera de ayudar a sus pacientes y quizá tenga que ver con las situaciones tan rocambolescas en las que sin querer se ve metidas, con las personas que la rodean o con su (hasta ahora) manera tan clásica de ver el mundo y el amor. No obstante, es una persona decidida y, aunque otras personas no opinen lo mismo, está segura de su trabajo y del trato que reciben sus pacientes.
Durante la novela se rodea constantemente de su equipo de rodaje formado por Ingrid cuyo trabajo se centra en la imagen de Becca ante las cámaras (maquillaje, vestimenta…), Bruno (cámara) y Axel, el impenetrable Axel (cámara, edición…). Becca siempre habla bien de Ingrid, la describe como una persona simpática, amable, alguien a quien considerar una buena amiga, no obstante, noto que tiene un papel semi-invisible en la historia. Tiene sus momentos y su qué con el asunto con Bruno pero al final del libro apenas recuerdas que ha estado presente desde el momento en que la caravana de El diván de Becca empezó a rodar.

Bruno es un poco más de lo mismo que Ingrid, apenas recibe importancia durante el libro. Es comprensible que la historia se centre en los dos protagonistas y las situaciones y pacientes con los que lidian pero, ya que Ingrid y Bruno están casi siempre presentes quizá deberían tener un algo más (quizá en las siguientes partes ocurra). Y Axel… Axel es otra historia que contar. A Axel lo describen como una especie de semi-Dios hablando en términos físicos, no obstante, como persona deja bastante que desear. Desde el inicio deja entrever que la historia de Becca se va a entrelazar de alguna manera con la suya pero yo no dejaba de pensar: “por favor, que no sea así” ¿Por qué? Porque Axel es una persona por la que en ningún momento he podido sentir simpatía. Realmente aún no conocemos a Axel, en este libro se sabe muy poco de él, de porqué es así tan cerrado, tan… repelente (aunque tenga sus momentos) pero espero que en las siguientes partes de la trilogía le conozcamos un poco más y comprendamos (cuerpo aparte) porqué alguien como Becca tiene esa necesidad de algo más de él.

También hay otros personajes más secundarios como Carla (hermana de Becca) que aparece de vez en cuando y los pacientes. Los pacientes creo que son la guinda del pastel, sobre todo Francisco, que sea el primero me parece una idea maravillosa ya que su caso es muy divertido a la par que emocionante y augura una continuación de casos muy apetecible. Los demás pacientes tienen un desarrollo en la terapia de Becca más light pero siempre con la huella característica de la psicóloga.

Me gustaría destacar, por una parte, el momento en el que Óscar, el segundo paciente, cuenta la historia de su mejor amigo, el detonante de su fobia. Es un momento duro para el paciente que Lena Valentí transmite perfectamente al lector. Por otra parte, las diferentes terapias ocurren en diversas localizaciones geográficas de España y es algo que aplaudo. Me gusta mucho ese viaje mental a diferentes lugares y estoy deseando a qué otras ciudades o pueblos nos llevará en la segunda parte de El diván.

El lenguaje que usa la autora en el libro es bastante sencillo, utiliza muchos aspectos que te anclan a la época actual en la que se desarrolla la historia. Además, es muy dinámico de manera que conforme se va leyendo, se va devorando el libro y apenas te das cuenta de que no estás simplemente viendo una serie o leyendo una anécdota escrita por un/a amigo/a, sino que lo que tienes entre las manos es una novela divertida y adictiva de la que, antes que te des cuenta, estás deseando leer la segunda parte.
A la espera de continuar con la historia (que se queda en un punto bastante intrigante), he de decir que las expectativas que tenía por El diván de Becca eran altas y realmente no se ha quedado muy lejos y aconsejo a quien le apetezca una novela fresca y divertida empezar la terapia con Becca porque le aportará grandes momentos de risas y otros de reflexión.


No molestar. Estoy en terapia con Becca.

Saludos!

El diván de Becca. Lena Valenti