Siento que no importa cuánto crea haberme acercado a él, siempre habrá
una barrera divisoria entre nosotros. Y, además, me quiere lejos. Una
parte de él está deseando que regrese a San Francisco y mentiría si
dijese que no me duele. La idea de pensar en irme y no volver a verlo
es… es… insoportable (…). Y a él le da absolutamente igual.
Un chico con el corazón de hielo.
Una chica que huye de sí misma.
Dos destinos que se cruzan.
Heather cree que solo hay tres cosas
que sabe hacer: atraer problemas, salir huyendo y correr. Así es como
termina en Alaska, en un pequeño pueblo perdido, trabajando de camarera
mientras intenta llevar una vida nueva y tranquila. Su único problema es
que uno de los dueños del restaurante parece odiarla y que ella nunca
antes ha conocido a nadie que despierte tanto su curiosidad. Nilak es
reservado, frío y distante, pero Heather puede ver a través de todas las
capas tras las que se esconde y sabe que en ocasiones hay recuerdos que
pesan demasiado; como los de sus propios errores, esos que intenta
dejar atrás.
Pero, a veces, la vida te da una segunda oportunidad.
La nieve empieza a derretirse. Y todo encaja.
***
Tengo este libro en plataforma digital
desde principios de la cuarentena cuando fue puesto gratuito en Amazon
Kindle y desde entonces me llamó la atención pero no me animé a leerlo
hasta que conseguí un ebook y la lectura fue más sencilla. El libro se
divide en capítulos contados en primera persona, de los cuales los pares
son cartas o fragmentos de un diario escritos por una tal Annie en los
que cuenta cómo conoció a Kayden y como fue su relación amorosa, y los
impares son los que nos cuentan la historia.
El libro comienza presentándonos a
Heather Green, una chica de 22 años que siempre ha deseado ir a Alaska,
pero una vez allí las cosas no son como imaginaba. Ha huido de su hogar,
así que alquila una casa a las afueras, en busca de soledad y nada más
llegar, es sorprendida por un perro que confunde con un lobo. La joven
no se considera muy inteligente, tiene un pasado reciente doloroso
manipulada por una persona horrible (Alison) que le separa de amigos y
familia y hasta le provoca trastornos alimenticios.
La culpa es como una sombra que
solo tú puedes ver. Siempre está ahí. Puede ahogarte. Es envolvente y
resulta imposible huir de ella.
Desde el principio, los lugareños le
dicen que ese no es su sitio, que debería volver cuanto antes a su
hogar, sobretodo su vecino John que, al ver cómo está (sola, perdida…),
decide echarle una mano y enviarla a buscar trabajo a un bar donde los
dos encargados de este son como la noche y el día; Seth es todo sonrisas
y buen humor, y Nilak es callado, frío y malhumorado.
John comienza a ayudarle con pequeñas tareas caseras como encender la
chimenea y Seth le presenta a diferentes personas que forman parte de
su vida, como su novia Sialuk o la abuela de ésta, personas que son muy
amables y cercanas con ella. Debido a un pequeño incidente con unos
montañeros, Nilak se ve obligado a acompañar todas las noches a Heather a
casa, durante el trayecto ella habla y habla, pero él sólo calla,
excepto cuando le relata detalles sobre los libros que está leyendo.
La protagonista simpatiza sobretodo
con Caos, el perro del inicio de la historia que es diferente a los
demás de su especie. Por ello, los dos piden ayuda a Nilak para que les
instruya en el deporte regional que consiste en carreras perro-humano.
Aunque al principio se niega, cede y poco a poco van acercándose, o al
menos eso cree Heather ya que Nilak a cada paso adelante da tres hacia
atrás en su relación.
Nilak la inscribe en carreras
oficiales de este deporte, lo que les hace viajar juntos y poco a poco
el chico va bajando la guardia para mostrar que dentro de él existe una
culpa grande, un dolor infinito. Heather también acaba sincerandose y
contándole aquello que tanto le perturba, avergüenza y le hace sentir
culpable; le cuenta sobre Alison y cómo estaba enganchada a ella hasta
el punto en que aunque ella le atacaba a su autoestima ella la adoraba.
No quiero que mi vida pase de depender de una persona con
problemas mentales, como era Alison, a depender de otra con problemas a
la hora de afrontar sentimientos y compromisos.
Al final, cuando conocemos la verdad sobre todo lo que pasó a Nilak es
bastante conmocionador pero a la vez bonito. Es una dura historia que
implica a todas las personas con las que Heather se relaciona y quiere
en Alaska. Aunque el tema que trata el libro parece muy típico (dos
personas rotas que se encuentran y se enamoran) la autora lo hace de una
manera diferente que hace que empatices desde el principio con la
protagonista y te enganches a la historia. Además, el misterio sobre qué
le pasó a los protagonistas te mantiene en vilo hasta el final.
El lenguaje que utiliza la autora es
bastante sencillo y fácil de leer y comprender. Utiliza algunas palabras
inuits pero va contando su significado conforme avanza la historia. Los
personajes van evolucionando hasta el final y están muy bien
perfilados.
Tras todo esto, tengo que decir que no
conocía a la autora y ahora quiero leer más libros suyos porque este me
ha gustado mucho. En cuanto a la nota del 1 al 10 le pondría un 8,5/10
por todo lo que se ha explicado anteriormente.
Saludos!



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