Andrew
me dejó muy clarito, ya antes de…, que, una vez acabada la noche, no
repetiríamos, y yo acepté. Nunca pensé que fuera a arrepentirme tanto de haber
aceptado.
(…)
-Mi niña, estamos cruzando la línea…
Asiento…
Asiento… Me encanta que me llame así, y no puedo estar más de acuerdo en lo que
dice. Sin embargo, no estoy dispuesta a que retroceda ni un solo milímetro, así
que respondo:
-Pues,
ya que está hecho, crúzala del todo.
Él
sonríe. ¡Qué canalla!
Yo
también sonrío y, entonces, su tentadora boca busca la mía y, mientras ambos
traspasamos la línea del todo, olvidándonos de los límites, nos dejamos llevar
por el momento y disfrutamos del placer, del morbo y del sexo.
Mucho
cuidado Coral, mucho cuidado…
SINOPSIS
Hola,
soy Coral. Siempre fui una romántica empedernida, hasta que el género masculino
me rompió el corazón. Después de varios desengaños, os juro que me dije a mí
misma que no iba a permitir que nadie más me hiciera daño. ¡Qué bonito es el
amor, pero menuda mierdecita es sufrir por él!
Hoy
por hoy me considero una mujer relativamente feliz. Trabajo como repostera,
tengo unas amigas increíbles y una preciosa hija a la que adoro. En cuanto a
los hombres, lo único que pretendo es disfrutar de un sexo divertido con ellos
y poco más. Sin embargo, debo confesar que hay uno que hace que se acelere mi
atontado corazón cada vez que lo veo. Se llama Andrew y es el jefe de seguridad
de las giras musicales de mi amiga Yanira.
Andrew
es un bombón alto, de ojos oscuros, moreno y terriblemente atractivo. Y si a
eso le sumas que conduce una moto y que tiene ese puntito canalla en su mirada
que me vuelve loca, ¡ni te cuento! Pero Andrew es esquivo en lo que se refiere
a las relaciones amorosas, y eso me hace pensar que a él también le partieron
el corazón y que por eso nunca repite con la misma mujer.
Repetir,
repetir, yo no le voy a pedir que lo haga conmigo, pero cuando nuestras miradas
se encuentran, una extraña corriente se genera entre nosotros, y eso me
inquieta y me hace pensar en si realmente repetiremos algún día.
Pero
eso sólo lo sabrás si lees Oye, morena,
¿tú que miras? Una divertidísima comedia romántica que nos recuerda que,
aunque el amor tiene fecha de caducidad, a veces puedes conservarlo para toda
la vida.
En
mis vueltas por la biblioteca encontré este libro que, también se encuentra en
las mejores librerías y, como ya había leído algo de Megan Maxwell y no me
disgustó, decidí dar otra oportunidad a la autora para descubrir por qué de esa
fama que tiene. Y, la verdad, aunque la primera mitad del libro se me ha hecho
un poco ardua, merece la pena la espera porque la parte final me ha gustado
bastante.
Como
se presenta en la sinopsis, la protagonista es Coral, una mujer que creía en
cuentos de hadas, en el amor, pero varios desencuentros amorosos le han hecho
darse cuenta que eso sólo pasa en los libros y novelas. No obstante, no es una
chica débil y fría, sino que es valiente, tiene un temperamento muy fuerte y es
bastante impulsiva. Además, es muy pasional tanto en su trabajo como con la
gente que quiere y así lo demuestra cuando parte al rancho Aguas Frías y se
implica en las vidas de los demás dándole un buen giro a éstas. Y en el fondo es sensible, sigue siendo una romántica amante de las canciones de Luis Miguel, una chica más que quiere un amor como el de las películas y las canciones, no obstante, con Andrew, por desgracia, le sigue tocando el desamor que se ve y se expresa en ellas.
Siento unas
irrefrenables ganas de gritarle, de empujarlo, de decirle que lo he visto con
Arizona, pero me callo. Es lo mejor. Sin querer, rememoro cómo horas antes me
hizo el amor, cómo me besó, cómo me miró, y maldigo a la tonta que hay en mí,
que sigue creyendo en el amor, en la magia, en el romance.
Andrew,
el protagonista masculino del libro, tiene muy clara su postura en el amor: él
se divierte y nunca repite con la misma mujer pero eso sí, nunca las engaña ni
promete nada, es claro con eso. Es un hombre rudo, misterioso con su pasado y
muy a lo suyo. Por eso, cuando acaba como vecino de Coral, aunque se relaciona
con ella, siempre mantiene las distancias, sobretodo, teniendo en cuenta la
tensión sexual que existe entre los dos y las situaciones eróticas y subidas de
tono que viven sin quererlo.
Realmente,
creo que es un hombre confundido, conforme avanza la historia conocemos su
pasado y los desengaños sufridos, además de su horrible relación con su abuela
Sora, una mujer arisca y amargada que no tiene respeto por nadie, que piensa
que está por encima de todos y que todos le tienen que respetar y hacer lo que
ella diga. Además, en cierto momento, Andrew cambia por completo su relación con Coral y llegamos a pensar que quizá
no es todo solamente un numerito. Andrew
propone a Coral acompañarle a la boda de su hermano fingiendo que son pareja. Durante el viaje hacen una parada en
Las Vegas donde repiten. Sí, repiten, se vuelven a acostar varias veces lo que
provoca que ella vaya cayendo y sin querer vaya desapareciendo la coraza que
protegía su corazón.
Sin duda, Andrew me
está consumiendo el corazón sin él saberlo, y yo se lo estoy permitiendo, pero
no digo nada.
En
un principio, la situación no es muy agradable para Coral en el rancho Aguas
Frías (donde vive la familia de Andrew) ya que allá por donde vaya encuentra
una ex de Andrew y además está Sora de la que ya he hablado antes que, cómo no,
también se mete con ella. No obstante, la cercanía a Andrew hace que le vaya
conociendo cada vez más y sintiendo cosas más fuertes por el sin darse cuenta;
él, sin embargo, permanece impasible queriendo evitar que ésta profundice en su
pasado y en su corazón.
Coral,
en general hace buenas migas con Ronna (madre de Andrew), Flor (futura cuñada
de él) y Madison (ex y cuñada), además de con su hermano Lewis y los chicos que
trabajan en el rancho y son amigos de la familia, por ello le sabe fatal
engañarles respecto a su relación con Andrew.
He
de decir que en cierto momento la historia me ha recordado a Emocióname de Susan Mallery cuando Coral
se da cuenta de que a la madre de Andrew le pasa algo, Ronna se lo confiesa y
pide que le guarde el secreto hasta el momento adecuado tal y como hicieron
Maya Farlow y Elaine, madre de Del, el chico protagonista del libro mencionado,
sólo que en el caso que nos atañe no tiene consecuencias.
El
libro, aparte de la historia en sí, profundiza en varios temas. El principal de
ellos es la mentalidad de la familia y la gente del pueblo ya que aquí se
muestran como antiguos, machistas y sin mucho sentido común respecto a algunas cuestiones.
Empezando por Sora que desprecia a todos sus nietos y su familia por no ser
como ella quieren, a las mujeres con quienes están ellos por su procedencia y,
como no, odia a uno de sus nietos por su orientación sexual. Lo que más choca
en un principio es que NADIE hace nada por cambiarlo. Debido a Sora,
existe un horrible ambiente en esa casa y la gente convive con ello como si
nada (exceptuando a Ronna que lo sufre bastante). Coral se acerca a Madison
cuya mentalidad es la mencionada y en la familia es un cero a la izquierda y,
conforme avanza el libro, ésta va evolucionando en su forma de reafirmarse
antes de tomar su decisión de poner punto y final a ese trato.
En
cierto momento, algo le sucede a Sora y todos los secretos de los hermanos
salen a la luz y, aunque reaccionan mal, no les queda otra que, con el tiempo,
perdonarse e intentar entenderse, exceptuando a Tom que es el peor hermano de
todos y el que ha hecho las cosas más horribles y se atreve a culpar a su
hermano simplemente por el hecho de ser gay. Aquí otro ejemplo de esa mentalidad
antigua de la gente de algunos pueblos. La gente del rancho en general, ante
las nuevas situaciones, parejas, familias, tipos de vida… en un principio son
así, más cerrados ante la novedad y, desgraciadamente, esto, como ya he dicho,
es un ejemplo de algunos pueblos más cerrados de la actualidad donde la gente
es intolerante y ve de algo normal como puede ser el amor entre dos hombre o
que una mujer cuide sola a su hijo, un escándalo.
Por desgracia, aún
hay personas que catalogan a otras por su sexualidad, olvidándose de que tienen
sentimientos como ellos.
Me
gustaría destacar el momento en que la boda vuelve a arrancar y todos los
esfuerzos que realizan las chicas y los amigos de la familia, en general, que
consiguen emocionar a la novia y al propio lector. Es un momento muy bonito. No
obstante, queda manchado cuando sucede algo horrible entre Andrew y Coral tras
el evento que, quiero hacer mención de cómo Megan Maxwell, con su descripción y
narración de la situación, consigue ponerte de los nervios, que lo vivas como
en tus propias carnes y quieras gritar y llorar ante la injusticia que está
pasando.
También,
la vuelta a Los Ángeles de Coral, la autora la escribe y explica de una manera
que te toca y te hace profundizar en tu interior y pensar en esa decepción
amorosa que te marcó y, por un momento, recordar lo mal que lo pasaste y
empatizar con Coral.
Por
todo esto, he de decir que, aunque no era muy fan de la autora por el anterior
libro que leí de ella, esta vez me ha gustado mucho su manera de escribir
(sobretodo estos dos apuntes finales) y el estilo y lenguaje usado son
sencillos y muy suyos haciéndote sentir, cosa que no todos los escritores
consiguen.
El
libro en general, al principio me parece un poco lento, cuesta seguir adelante
y, además, ves que es bastante largo y te desanimas. No obstante, si sigues
leyendo, a mitad se vuelve más dinámico porque empiezan a ocurrir cosas
significativas y, al final llegas a disfrutarlo. Sin embargo, esta lentitud que
yo noté en el comienzo es mi opinión porque, por ejemplo, a una amiga que
también lo estaba leyendo, le estaba encantando y enganchando mucho desde el
principio. Así que animo a todo el que quiera a conocer a Andrew y Coral y a
toda su familia porque no os dejarán indiferentes.
Antes
de acabar, añado algo nuevo a las reseñas que es una nota del 1 al 10. A este
libro le pondría un 7/10 por todo lo que se ha explicado anteriormente. Nos
vemos pronto.
Saludos!
Oye,
morena, ¿tú qué miras?

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